Cámara de oxigenoterapia hiperbárica Revitalair 430 en BaricO2 Bilbao

Cuatro mitos sobre la cámara hiperbárica

Cuanto más se habla de la cámara hiperbárica, más fácil es mezclar tres cosas que no son lo mismo: la evidencia científica, la experiencia de una persona concreta y el marketing. Estos son los cuatro malentendidos que más nos llegan al centro, y lo que conviene matizar de cada uno.

1. «Es simplemente respirar oxígeno»

No exactamente. Lo que distingue a la oxigenoterapia hiperbárica no es el oxígeno: es la presión.

Dentro de la cámara se respira oxígeno en un entorno con una presión superior a la atmosférica. Al aumentar la presión se disuelve más oxígeno en el plasma sanguíneo, y eso facilita su difusión hacia los tejidos. Respirar oxígeno con una mascarilla sentado en el sofá no es lo mismo, aunque el gas sea el mismo. En BaricO2 trabajamos con una Revitalair® 430, a presiones de hasta 1,45 ATA.

2. «Cuanta más presión, mejor»

No. La presión, el tiempo de exposición, el número de sesiones y su frecuencia son parámetros que dependen del protocolo y de la indicación. No hay una escala en la que más sea siempre mejor.

No es lo mismo el objetivo de quien quiere descansar mejor que el de un deportista en plena temporada, ni el de una persona con una indicación médica concreta. Por eso el protocolo se plantea caso a caso y no se copia de un vídeo.

3. «Si a otra persona le funciona, me funcionará a mí»

No necesariamente. La experiencia de otra persona no sustituye a una valoración individual.

Los antecedentes, la medicación, la patología de base y el objetivo cambian por completo la respuesta a la única pregunta que importa: si la terapia tiene sentido en tu caso. Por eso lo primero que hacemos, siempre, es sentarnos a hablar contigo antes de que entres.

4. «Como es oxígeno, no tiene riesgos»

Tampoco. Existen contraindicaciones, posibles efectos adversos y protocolos de seguridad que hay que respetar.

El efecto más habitual es la sensación de presión en los oídos durante la subida y la bajada, la misma que se nota al despegar un avión. Pero hay situaciones clínicas en las que directamente no se entra, y por eso revisamos las contraindicaciones una por una antes de la primera sesión. Están publicadas enteras en seguridad y contraindicaciones.

Y uno más: «si no he notado nada, no ha funcionado»

No sentir nada después de una sesión no permite sacar conclusiones por sí solo. Notar mucho, tampoco, en sentido contrario. Una sesión suelta no cambia nada de forma permanente, y eso preferimos decirlo antes de empezar y no después.

Lo que sí conviene preguntar

Antes de quedarte con una afirmación espectacular —a favor o en contra— pregunta por el contexto. Estas cuatro preguntas valen para cualquier centro, también para el nuestro:

  • ¿A qué presión se trabaja, y durante cuánto tiempo?
  • ¿Quién valora si la terapia tiene sentido en mi caso?
  • ¿Qué contraindicaciones se revisan, y en qué momento?
  • ¿Qué es razonable esperar, y qué no?

Cuando hablamos de salud, no todo vale.


Si quieres ver qué pasa exactamente de principio a fin, lo contamos paso a paso en cómo es una sesión. Y si tienes una duda que no está aquí, escríbenos: la valoración previa es una conversación, no un trámite.

Contenido revisado por el Dr. Jorge Mora Christian, director médico de BaricO2, colegiado nº 480845551 del Colegio de Médicos de Bizkaia. Centro inscrito en el Registro de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios del Gobierno Vasco con el nº 48/016402. Esta información es divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.